ESTRELLA RUIZ PINTO
LICENCIATURA DE PEDAGOGÍA
ORGANIZACIÓN Y GESTIÓN DE CENTROS EDUCATIVOS
3P1
2006/2007
TAREA 6.1 (ANTES, 21 DE NOVIEMBRE DE 2006):
CREACIÓN DE UN PERSONAJE DEL ÁMBITO EDUCATIVO PERTENECIENTE A INFANTIL O A PRIMARIA
Me dispongo a narrar un día habitual en la vida de una niña de educación primaria:
Luisa es una niña de 11 años con unas características físicas muy llamativas: tiene el pelo rizado y de color pelirrojo, su piel es pecosa y clara, los ojos son grandes y marrones, y la altura de su delgado cuerpo es superior a la de las niñas de su edad. Su padre se llama Roberto, tiene 46 años y ocupa el puesto de director en la sede que se encuentra en la capital andaluza de una prestigiosa empresa a nivel internacional. Su madre se llama Marisa, tiene 40 años y es azafata de vuelo de una reconocida aerolínea. Luisa es hija única, no tiene hermanos ni hermanas, aunque se siente muy acompañada por sus gatos: Rubio, Morena y Canosa, haciendo el nombre alusión al pelaje de estos. La niña vive, junto a sus padres, su abuela paterna y María Elisabeth, en un gran piso en el centro de Sevilla. María Elisabeth es una mujer de nacionalidad ecuatoriana que tiene como oficio el cuidado de la pequeña Luisa y de su abuela Encarna, además de ocuparse de la limpieza del hogar y de la elaboración de las comidas; para lo cual, permanece en régimen de interina.
En las largas y frecuentes ausencias, por motivos de trabajo, de los padres de Luisa; es María Elisabeth, fundamentalmente, la encargada de desempeñar el rol de agente educativo de la niña, aunque la mujer ecuatoriana está apoyada por la abuela Encarna. La pequeña encuentra en su cuidadora valores que no aprecia en sus figuras paternas. Luisa apenas tiene contacto con sus padres, ya que su madre pasa continuos periodos de tiempo fuera de su ciudad por tener que viajar a territorios no nacionales como azafata de vuelo; y su padre, el cual también sale de la cuidad mensualmente por cuestiones laborales, no se encuentra casi nunca en casa, pues su jornada diaria dura de ocho de la mañana a tres de la tarde, prolongándose posteriormente desde las cinco de la tarde hasta las siete de la misma. Esta falta de apego entre padres e hija hace que la joven identifique a sus padres como unos verdaderos desconocidos, dado que esta situación es la que se viene dando desde que ella tenía muy poca edad.
Los padres de Luisa pretenden desarrollar en la niña un alto grado de compromiso y responsabilidad, y para ello se destacan como figuras autoritarias hacia ella; lo cual, conlleva la presencia de pocas muestras de afecto hacia su pequeña. Este matiz provoca, aún más si cabe, que Luisa se encuentre extraña entre sus padres. Todo ello hace desarrollar en la personalidad de la niña rasgos de rebeldía y resentimiento ante el descuidado de sus familiares directos. Por el contrario, la pequeña tiene sentimientos muy cariñosos y respetuosos hacia Maria Elisabeth y su abuela Encarna.
Luisa acude a un colegio público desde que ingresó en la institución escolar. Allí conoció a dos niñas, teniendo poca edad, las cuales establecerían un vínculo amistoso fuerte; puesto que en la actualidad, seguían siendo amigas. Debido a la frialdad con la que se desarrolla la relación madre-hija y padre-hija, Luisa tiende a ser distante en su relación con los demás compañeros de clase, a excepción de sus amigas; a pesar de lo cual, ello no le provoca mayor problema, dado que es aceptada y valorada entre sus compañeros por todo lo que puede aportar al grupo de iguales.
Asimismo, en su relación con los profesores, Luisa se muestra como una niña levemente rebelde y no conformista, en la mayoría de las ocasiones, con lo que le proponen sus educadores; haciendo uso de una gran inteligencia para no tener que seguir lo que le mandan o sugieren los profesores, ya que está saturada de la autoridad que le imponen sus figuras paternales y no está dispuesta a soportar en exceso lo mismo en otro ámbito.
Tras todas estas matizaciones, puedo pasar a describir un día cotidiano en la vida de Luisa. La niña se despierta a las siete y media de la mañana, disponiéndose seguidamente a asearse, vestirse y desayunar. Alrededor de las nueve menos veinte minutos de la mañana, María Elisabeth acompaña andando a la pequeña al colegio que se encuentra muy próximo a su lugar de residencia; empezando así, la jornada escolar de Luisa, la cual se desarrolla de nueve de la mañana a dos de la tarde. En la escuela, la niña recibe clases de sexto curso de educación primaria, junto a sus compañeros, de las asignaturas: Conocimiento del medio natural, social y cultural; educación artística, educación física, lengua castellana, lengua extranjera y matemáticas. De entre estas asignaturas, y otras optativas, se toman cinco, según la distribución del horario escolar, para llevar a cabo una jornada de clase. Entre tanto, a las once y media de la mañana tiene lugar el recreo, el cual dura treinta minutos y tiene como objetivo el descanso de los niños tras unas horas de clases; después de él, las clases continúan para Luisa y sus compañeros. En el recreo, Luisa aprovecha el tiempo junto con sus amigas para hablar y pasear por la zona ajardinada del colegio. Trascurrido el tiempo correspondiente a la jornada escolar, María Elisabeth espera a Luisa en la puerta del colegio, juntas regresan a casa. Posteriormente, almuerzan; y tras una reposada charla acerca de lo acontecido en el día, Luisa se dispone a realizar sus tareas escolares. A continuación, la pequeña se duchará y se dedica a divertirse con el uso del ordenador, u otras nuevas tecnologías, hasta que llegan los padres y se dirigen a cenar. Seguidamente, la niña se acuesta para empezar un nuevo día descansada.
LICENCIATURA DE PEDAGOGÍA
ORGANIZACIÓN Y GESTIÓN DE CENTROS EDUCATIVOS
3P1
2006/2007
TAREA 6.1 (ANTES, 21 DE NOVIEMBRE DE 2006):
CREACIÓN DE UN PERSONAJE DEL ÁMBITO EDUCATIVO PERTENECIENTE A INFANTIL O A PRIMARIA
Me dispongo a narrar un día habitual en la vida de una niña de educación primaria:
Luisa es una niña de 11 años con unas características físicas muy llamativas: tiene el pelo rizado y de color pelirrojo, su piel es pecosa y clara, los ojos son grandes y marrones, y la altura de su delgado cuerpo es superior a la de las niñas de su edad. Su padre se llama Roberto, tiene 46 años y ocupa el puesto de director en la sede que se encuentra en la capital andaluza de una prestigiosa empresa a nivel internacional. Su madre se llama Marisa, tiene 40 años y es azafata de vuelo de una reconocida aerolínea. Luisa es hija única, no tiene hermanos ni hermanas, aunque se siente muy acompañada por sus gatos: Rubio, Morena y Canosa, haciendo el nombre alusión al pelaje de estos. La niña vive, junto a sus padres, su abuela paterna y María Elisabeth, en un gran piso en el centro de Sevilla. María Elisabeth es una mujer de nacionalidad ecuatoriana que tiene como oficio el cuidado de la pequeña Luisa y de su abuela Encarna, además de ocuparse de la limpieza del hogar y de la elaboración de las comidas; para lo cual, permanece en régimen de interina.
En las largas y frecuentes ausencias, por motivos de trabajo, de los padres de Luisa; es María Elisabeth, fundamentalmente, la encargada de desempeñar el rol de agente educativo de la niña, aunque la mujer ecuatoriana está apoyada por la abuela Encarna. La pequeña encuentra en su cuidadora valores que no aprecia en sus figuras paternas. Luisa apenas tiene contacto con sus padres, ya que su madre pasa continuos periodos de tiempo fuera de su ciudad por tener que viajar a territorios no nacionales como azafata de vuelo; y su padre, el cual también sale de la cuidad mensualmente por cuestiones laborales, no se encuentra casi nunca en casa, pues su jornada diaria dura de ocho de la mañana a tres de la tarde, prolongándose posteriormente desde las cinco de la tarde hasta las siete de la misma. Esta falta de apego entre padres e hija hace que la joven identifique a sus padres como unos verdaderos desconocidos, dado que esta situación es la que se viene dando desde que ella tenía muy poca edad.
Los padres de Luisa pretenden desarrollar en la niña un alto grado de compromiso y responsabilidad, y para ello se destacan como figuras autoritarias hacia ella; lo cual, conlleva la presencia de pocas muestras de afecto hacia su pequeña. Este matiz provoca, aún más si cabe, que Luisa se encuentre extraña entre sus padres. Todo ello hace desarrollar en la personalidad de la niña rasgos de rebeldía y resentimiento ante el descuidado de sus familiares directos. Por el contrario, la pequeña tiene sentimientos muy cariñosos y respetuosos hacia Maria Elisabeth y su abuela Encarna.
Luisa acude a un colegio público desde que ingresó en la institución escolar. Allí conoció a dos niñas, teniendo poca edad, las cuales establecerían un vínculo amistoso fuerte; puesto que en la actualidad, seguían siendo amigas. Debido a la frialdad con la que se desarrolla la relación madre-hija y padre-hija, Luisa tiende a ser distante en su relación con los demás compañeros de clase, a excepción de sus amigas; a pesar de lo cual, ello no le provoca mayor problema, dado que es aceptada y valorada entre sus compañeros por todo lo que puede aportar al grupo de iguales.
Asimismo, en su relación con los profesores, Luisa se muestra como una niña levemente rebelde y no conformista, en la mayoría de las ocasiones, con lo que le proponen sus educadores; haciendo uso de una gran inteligencia para no tener que seguir lo que le mandan o sugieren los profesores, ya que está saturada de la autoridad que le imponen sus figuras paternales y no está dispuesta a soportar en exceso lo mismo en otro ámbito.
Tras todas estas matizaciones, puedo pasar a describir un día cotidiano en la vida de Luisa. La niña se despierta a las siete y media de la mañana, disponiéndose seguidamente a asearse, vestirse y desayunar. Alrededor de las nueve menos veinte minutos de la mañana, María Elisabeth acompaña andando a la pequeña al colegio que se encuentra muy próximo a su lugar de residencia; empezando así, la jornada escolar de Luisa, la cual se desarrolla de nueve de la mañana a dos de la tarde. En la escuela, la niña recibe clases de sexto curso de educación primaria, junto a sus compañeros, de las asignaturas: Conocimiento del medio natural, social y cultural; educación artística, educación física, lengua castellana, lengua extranjera y matemáticas. De entre estas asignaturas, y otras optativas, se toman cinco, según la distribución del horario escolar, para llevar a cabo una jornada de clase. Entre tanto, a las once y media de la mañana tiene lugar el recreo, el cual dura treinta minutos y tiene como objetivo el descanso de los niños tras unas horas de clases; después de él, las clases continúan para Luisa y sus compañeros. En el recreo, Luisa aprovecha el tiempo junto con sus amigas para hablar y pasear por la zona ajardinada del colegio. Trascurrido el tiempo correspondiente a la jornada escolar, María Elisabeth espera a Luisa en la puerta del colegio, juntas regresan a casa. Posteriormente, almuerzan; y tras una reposada charla acerca de lo acontecido en el día, Luisa se dispone a realizar sus tareas escolares. A continuación, la pequeña se duchará y se dedica a divertirse con el uso del ordenador, u otras nuevas tecnologías, hasta que llegan los padres y se dirigen a cenar. Seguidamente, la niña se acuesta para empezar un nuevo día descansada.
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